Hoy te has ido. Y nunca has estado realmente,... pero siempre te he sentido cerca. Tu me regalastes el ser, el estar aquí, me regalastes mi nombre... Me regalastes ser parte de tí, parte de él. Y como parte de tí,... parte de mí también se ha ido contigo.
Pero se que estás bien; lo noto, lo siento; sé que puedo estar tranquilo, porque no te has ido; solo estás allí, esperándonos; lejos de hipocresías, lejos de vanidades, de luchas de egos estériles, lejos de...todos nosotros.
Tan solo darte las gracias. Te debo parte de todo hasta ahora, y parte de todo lo que ha de venir. Y te quiero prometer, que intentaré hasta que nos encontremos, ser lo más feliz posible. Sé que te alegrará que lo haga.
Me hubiese gustado que todo fuera distinto, ... de otra manera. Pero será como debe ser cuando nos llegue la hora; porque esa hora nos llega a todos. Y tu puedes decir que tuvistes tiempo difíciles, pero fuistes feliz, una vida larga y feliz. Intentaré hacer lo mismo...
Hasta luego, Abuelo Rafael, hasta siempre.



No hay comentarios:
Publicar un comentario