
Que Edguy es una banda que no deja indiferente a nadie es un hecho, prácticamente desde sus inicios. Y gran parte de culpa la tiene la constante evolución a la que el grupo se ha sometido en cada disco.
Powers en sus inicios, emulando a sus compatriotas Helloween, han ido "madurando" disco a disco su sonido hasta el punto en que ponerles una etiqueta resulta realmente complicado. Y personalmente ese es el lastre que llevan encima desde hace años, pues desde el enorme "Mandrake" han gritado al mundo infinidad de veces exigiendo que se les quite esa etiqueta. Así que si eres amante de sus primeros discos, del doble bombo a piñón,... y esperas que con éste disco regresen a eso, deja de leer ahora mismo y ni escuches el disco.
He leido alguna crítica donde dice que con éste "Tinnitus Sanctus" nos encontramos ante un disco como ningún otro hayas oído antes en Edguy; aunque más bien yo diría que suena a todos. Sí, se que suena raro, pero la sensación tras haberlo oído ya unas varias veces es exactamente esa: suena como si se tratara de un pupurrí de todos sus anteriores discos (incluyendo claras reminiscencias a Avantasia) perfectamente engranado.
"Ministry of saints" empieza con un riff tremendamente oscuro como no se le había oído a la banda antes, ayudados por las atmósferas que crean los teclados omnipresentes. Medio tiempo en la línea de su anterior trabajo, Tobías aquí hace gala de registros inexplorados en estudio para él. Tema que sirve como "single" y no es de extrañar: se trata de un tema pontente y pegadizo (con un estribillo que se te grabará a fuego, te lo aseguro), con la diferencia de que suena mucho más serio y contundente. Tremendo inicio, sin duda, y una bomba en directo asegurada.
Unas guitarras muy rockeras nos presentan a "Sex fire religion". Otro medio tiempo, pero en éste caso adornado con el muro que forman las guitarras hasta llegar al estribillo, que suena a himno total (otro que directo dará mucho juego con el público) con pandereta incluída. Una buena muestra de que rock, hard y metal pueden fundirse sin perder contundencia ni garra. Aún siendo un gran tema es el que más me ha costado de entrar del disco.
"The pride of creation" tiene un inicio muy a lo "Promise land" que te despierta de la densidad de los anteriores temas. Tema que tiene quizás los mejores coros que han grabado y que de nuevo, se trata de un tema que no te quitarás de la cabeza. La parte central la forma un párrafo que parece haber salido directamente de cierta canción (si lo has escuchado, sabrñas cuál es) del último trabajo del proyecto paralelo "Avantasia" de Tobías Sammet. Duelo de guitarras a la vieja usanza en el solo que acelera el final de la canción, revolucionándola con el doble bombo (tan añorado algunas veces).
Unos teclados acompañados con gruesos riffs de guitarra nos traen "Nine lives". Tema densísimo donde, como en el inicio, mandan los teclados a lo largo del tema, acompañados siempre de unas contundentes cuerdas (incluyo el trabajo del bajo) hasta llegar al estribillo donde una vez más hay una mezcla entre hard rock americano y heavy melódico. Buen tema.
"Wacke up dreaming black" es un delicoso experimentode éstos alemanes. El binomio "calma-tempestad" tiene aquí su máximo exponente, con un estribillo épico acompañado de una tremenda batería. Fijaros en la producción de las guitarras mezcladas cn el teclados ejemplarmente...una gozada!!
"Dragonfly" esconde una de las canciones más maduras de Edguy con un puente que debería hacer historia (ese "calling you... calling you..." es inmenso) y un estribillo acompañado de los coros tan amados por Sammet, pero cuidándolos y mimándolos, como en todo el disco, hasta en el más mínimo detalle. Temazo!!
"Thorn without a rose" es la balada del disco. Por todos es sabido que son expertos en ésta faceta, pero pienso que con ésta canción han tocado techo. No se trata de la típica balada powi ni de la clásica americanada. Simplemente es una canción deliciosa, que te empapa y te acaricia suavemente de principio a fin. Ha pasado al cajón de mis baladas predilectas directamente. Perfecta.
Con un título tan extraño como "9 - 2 - 9" se nos presenta el tema encargado de animarnos de nuevo. Una línea de bajo más que interesante y unas guitarras de nuevo, para nada peculiares, nos esconden otro estribillo, éste más americanizado, que personalmente es lo menos bueno de la canción; ya que el resto es diferente, pero suena tan bien... No penséis que el estribillo es malo, ni mucho menos, es muy en la onda de su anterior disco. Pero es que el resto de la canción es tan bueno...
"Speedhoven" es ya la canción 9, y es el tema más extenso del disco con 7:43 minutos. Un inicio que te translada a la segunda entrega de "Avantasia" (incluso me llego a recordar, salvando las distancias, a Rhapsody). Hay que destacar los teclados muy Deep Purple que dominan el tema; que secundados por el doble bombo hacen de, ésta canción llena de cambios de ritmo (la parte "central - solo" es para enmarcar), que su duración no canse, sino que descanse. Y Tobías una vez mas, demostrando que puede competir por el trono con Jorn o con quien se le ponga por delante. De verdad, que gran tema...
Y llegamos al final con "Dead or rock" donde el nivelazo de las anteriores canciones se mantiene con éste tema directo, cañero, rockero, hardrockero,... que más da!! Es de mis preferidas del disco. Simple, directa pero de una efectividad brutal. Sé que lo he repetido varias veces ya, pero.... joder que estribillo... !!!! Que canción!!!
Como bonus track hay una desagradable versión (como el propio Sammet ha dicho en varias entrevistas) de una canción llamada "Aren't you a little pervert too?". Típica parrafada que siempre meten en los discos, sin más. Y si compras la edición especial viene con un cd "Live in los angeles", con 10 temas tocados en directo.
La producción ha sido a cargo del homnipresente "Sascha Paech" y si con "The Scarecrow" rozó un nivel de calidad inmenso, pienso que con éste redondo se ha superado a sí mismo. Más arriesgado aún en cuanto a sonido y composiciones, Tobi nos ha demostrado que no se guardaba todo lo bueno para su ambicioso proyecto en solitario. Han querido hacer un disco grande y lo han conseguido: variedad, sorpresa, deliciosa melodía, potencia pero ante todo... calidad.
En ésta ocasión no hay "single radiofórmula" para reclutar nuevos fans que tanto odia el grupo. Es un disco serio (dejan de lado su lado más payasete), honesto, muy bien elaborado, muy trabajado y con una producción absolutamente de lujo.
No se si entrarán en los anales de la historia, como dijeron que harían tras ésta publicación; pero han firmado el que para mi significa el disco más completo de su carrera. Me quito el sombrero.
Lo dicho; si aún piensas que esta gente vive del Power que se deje de gaitas y busque a los referentes del estilo. Si eres de los que te gusta el metal (indistintamente del estilo) con calidad, éste es tu disco. Imprescindible.
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